miércoles, noviembre 25, 2015

Doble arco iris de la suerte


Dicen que el arco iris es una señal colorida que presagia buena suerte. Nosotros los payeses le llamamos arc de sant Martí: el santo batalló contra un demonio que quería poner la bóveda en negro y al final triunfó la luz, porque parece puentear las áridas tierras de Ibiza con el portal de San Pedro en el cielo, no la discoteca, sino donde van las almas puras con erre. El arco iris denota buena suerte. El agricultor de secano (¡y el hotelero!) depende de esta lluvia mágica, que te prorroga los beneficios de la tierra durante un año, porque si hay agua habrá cosecha y si hay grano en el granero los animales, los críos y la familia prosperarán. Somos seres sujetos a la tierra y al agua, al ciclo del sol, la luna y las estrellas.
Los ibicencos modernos han vuelto a sentirse durante el verano de 2015 víctimas de los caprichos de la naturaleza, han soportado una sequía que yo diría que nos afecta al menos cada 12 años. La isla empieza a retorcerse, casi pueden palparse los gemidos de los árboles frutales, las tierras crujen cuando las pisas, los pinos crepitan como encendidos en su interior relleno de trementina a punto de explotar. Pero este verano ha habido suerte y mucha vigilancia: un incendio forestal en agosto puede llevarse media isla por delante y ya tenemos experiencias muy vívidas y sufridas. Un tiempo propicio para las culebras y las víboras, que se sienten en el paraíso sin apenas depredadores entrenados. Las paredes ardientes cobijan las lagartijas que orillan a las culebras, la tierra resuena en una agonía espantosa y empiezan a secarse plantas, hierbas y árboles. 
Los grifos domésticos chorrearon peste venenosa durante el estío.
Y de repente el cielo se vino abajo ya en octubre: no fueron lluvias sino diluvio que alimentó los torrentes y los arroyos durante días. Ibiza recuperó el pulso, todavía débil, sin nivel. Al menos apareció el arco iris por primera vez en el año: la señal de la alianza de Dios con los hombres, según explica el Antiguo Testamento. Ahora vuelve a salir la señal de la esperanza para Ibiza, después del veranillo de San Martín, con granizadas implacables que han templado nuestra soberbia.
Un arco iris doble, nada menos. Los isleños lo fotografían pretendiendo encontrar un significado oculto y el Diario lo publica en la portada. Ya se puede empezar a hacer las matanzas por estas fechas, de ahí viene la expresión o refrán ´cada cerdo tiene su san Martín´. San Martín es el 11 de noviembre. Como las lagartijas verdes evitan a las culebras, los ibicencos recuperamos el otoño como quien ha domado una estrella, como quien acaba de ser liberado y leemos esperanza en cualquier señal del cielo.