domingo, abril 30, 2017

Las discotecas no son imprescindibles


Seré breve: las discotecas no han inventado el turismo, la música ni las drogas. Como se demuestra en todo el planeta, existe un tipo de turismo muy rentable, más sostenible y relajante que deja el mismo o más dinero.
Si se cerraran las discotecas de golpe, los ibicencos apenas notarían gran cosa. Aparte de que en general son sociedades en manos de gente de fuera de la isla, el personal laboral que ocupan tampoco suele estar residenciado en Ibiza y en todo caso, el turismo que sustituyera a los clubbers haría idéntico uso de los servicios de la isla. Ahora gastan mucho, sí, pero dentro de las discos y en taxis.
Suele decirse que la temporada comienza cuando las discotecas abren puertas. Yo siempre he afirmado que es al revés: abren cuando llegan los turistas. De no ser así, las discos dejarían abierto todo el invierno e Ibiza estaría a reventar de turistas.
En resumen: las discotecas no son imprescindibles, y no pocas veces he pensado que se hace indispensable reducirlas a una dimensión humana sensata. Tampoco demonizarlas, pero que cumplan las reglas básicas de convivencia, como todo el mundo. Y el resto de convocatorias lúdicas sin permisos en casas de campo y playas también y con más motivo.
Si el secreto del éxito estuviera centrado en las instalaciones de las discotecas, obviamente se abrirían en todo el mundo y ya se hace, pero con un éxito muy irregular y discreto. Porque el secreto no está en las discotecas sino en la isla, su sol y su gente.
No es lo mismo un antro en Ibiza que en Dubai, Egipto, Tel Aviv (Israel) Estambul, Corfú o Las Vegas, por nombrar algunos puntos donde intentan emular el tipo de turismo lúdico predominante en Ibiza. Hace años que quieren hurtar el estilo de Ibiza, pero jamás lo han conseguido, por esto: no es el dj ni es la técnica. Es otra cosa y esta cosa se llama Ibiza, por mucho que la isla ha perdido mucha de su atracción. En suma, Ibiza no necesita discotecas, pero las discotecas sí necesitan a Ibiza.

sábado, abril 29, 2017

Concertinas contra la invasión

Las estremecedoras heridas de las concertinas
Les necesitamos, pero no les queremos. Esta es la doble orden mental que tienen los residentes en Baleares y que acabará por volvernos majaras. En Ibiza sabemos muy bien que sin el turismo no somos nada, pero los más veteranos recordamos que vivíamos mejor cuando a la isla llegaba medio millón de turistas. Ahora llegarán seis veces más por lo menos, pero nos sentimos desdichados. 

No puede decirse que lo hayamos programado nosotros. Hemos hecho muchas cosas mal y otras muy bien, pero la gran avalancha no es por nuestros méritos. A estas alturas lo sabe cualquiera, incluso quien no lea periódicos. Por nuestra gracia o por nuestra desgracia tendremos que lidiar en 2017 con la peor situación vivida desde el estallido de la guerra civil en julio de 1936, que en Ibiza adquirió tintes dramáticos a partir del 8 de agosto, como ha ido narrando con profusión y gran nivel nuestro entrañable Mariano Llobet, que en gloria esté. Jamás habíamos pasado por una situación tan alarmante. 

Se constata la presencia del mosquito tigre, serpientes, atascos y embotellamientos, de precios caníbales, de calores y humedades. Pues bien, de forma inexplicable, estos casi cuatro millones de turistas prefieren venir a Ibiza, antes que pasar sus vacaciones en Egipto, Turquía, Corfú, Siria o Marruecos. Incluso los mafiosos y millonarios -los mismos que suelen salir en la prensa española e internacional- consideran apropiado defenderse de la avalancha con los mismos métodos que emplean las peores fronteras del mundo, como en algunos tramos de EEUU con México. 
Creo que en Ceuta y Melilla desinstalaron las concertinas, que te pinchan o te rajan o ambas cosas a la vez. En las mansiones de Porroig conocen estas invasiones y se protegen.

miércoles, abril 26, 2017

Todo para Cataluña

Esto es un sofisma. Porque la bandera de España también es catalana y la cuatribarrada también es española
Ya no se dice aquello de 'todo por la patria'. Cualquiera se atreve. Pero basta cambiar el sustantivo patria por el topónimo Cataluña y una minoría adoctrinada sonríe feliz, cual enjaulada perdiz. Porque están enjaulados, programados, uniformados. Y aquí llega la paradoja. Viene Mariano Rajoy y les hace caso, les suelta la pasta a los catalanes, y el gobierno del Pacto se enciende de rabia. O lo parece, porque yo pienso que están contentos en el fondo de que los miles de millones que debieran de haberse repartido entre el resto de españoles (los ibicencos entre ellos) hayan terminado en la hucha en forma de cerdo de Junqueras.
Las Baleares no existen sino para ser ordeñadas, lo cual no me importaría demasiado si las necesidades básicas del Archipiélago estuvieran cubiertas. Pero es que ni agua, oiga. Y luego la confusión tremenda: ya que unas miles de empresas pagan cifras astronómicas de impuestos, se supone que el millón y pico de baleáricos nadamos en la abundancia. Nadie te creerá si les dices que hemos de beber agua de garrafa desde hace décadas o que la gasolina de las Pitiusas es la que más cara se vende de toda Europa, Asia, África, América, incluyendo la Antártida y el Polo Norte.
No es solo el precio de la vivienda en alquiler o en propiedad, suponiendo que la haya. Es todo. Los precios de Ibiza y Formentera son un atraco continuo, ya desde que salen los productos desde Valencia, Tarragona o Barcelona. O los pasajes.Da igual que mande el Pacto de Perdedores o el Partido Popular de los especuladores: vivir en Ibiza empieza a ser tan complicado como establecer una colonia humana en Marte. Ya aburre hasta contarlo.

domingo, abril 23, 2017

El desastre continuado de la educación

Ocurre desde hace años y nadie es capaz de dar réplica a las cifras ni de enmendar el desastre de la educación en Baleares. Decir malos es un elogio, somos los últimos entre los peores. Pueden buscarse distintas explicaciones y muchas excusas, pero nadie puede negarlo.
¿Es que cada cual va por su lado sin posibilidad de ponerse de acuerdo? No, en absoluto: para obligar -de forma flagrantemente ilegal- a la inmersión y para pedir de forma compulsiva más dinero al Govern Balear se ponen todos de acuerdo, al unísono. Algunos incluso se pasaron los cuatro años de Bauzá demostrando una valiosa vitalidad para la protesta callejera y para relegar las aulas donde se impartían (es un decir) las asignaturas. Es obvio que no merecen más dinero y que el 98% de los centros practican la inmersión en un barcelonés que desanima a muchos a seguir estudiando o viviendo en nuestra Comunidad.No hay indicador que no nos deje en un ridículo sideral. Estamos a la cola de Europa, mientras el índice de la UE es de 0,58, el de España es de 0,52 , Baleares cierra la tabla con un 0,18, según Desarrollo Juvenil Comparado 2016, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.
También obtiene el segundo peor resultado a desarrollo de la juventud, con 3,66 mientras España tiene una media de 4,45. Por detrás solo quedan Croacia, Italia, Bulgaria y Rumanía.
En tasa de abandono escolar temprano, Baleares es la comunidad con la tasa más alta con casi un 27%. En toda España el abandono es del 19,7%. Ante estas cifras uno queda pasmado y preguntándose qué diablos ocurre en las aulas del Archipiélago. Y cómo y quién controla la calidad del profesorado y el desarrollo de sus actividades y no me refiero a esta nefasta moda de enseñar deleitando, que en muchos casos solo es una dejación del aprendizaje de la asignatura.
No es por una fácil incorporación al mercado laboral, como en los años del boom. Estamos perdiendo mucho dinero y mucho futuro.

sábado, abril 22, 2017

Timos en ambas direcciones

En realidad, la picaresca va en doble dirección. Los turistas británicos se han encontrado con un filón en las diarreas inventadas. Van a la farmacia y adquieren un antidiarreico y guardan el tiquet. Simplemente con esto, cuando regresan van a algún despacho de abogados que pululan por el Reino Unido y denuncian al indefenso hotelero por haberles causado una gastritis. Es falso, claro, pero qué más da. Ya llevan estafados unos 50 millones a los hoteleros españoles. Y lo seguirán haciendo hasta que su gobierno no cambie la ley en el Reino Unido.
También es verdad que los turistas temen ser timados en cada momento: Una situación es el abuso del taxista o taxi pirata. Mejor apalabrar precio antes.
Otro temor es a los trileros; quien pique es porque es un ingenuo o ha viajado poco. También están presentes en Italia, Grecia y otros países. Ya sabe, el juego de los tres cubiletes, donde hay que tratar de adivinar donde está la bolita.
Pero quienes hacen daño de verdad son los carteristas que trabajan al descuido y con técnicas depuradas para hacerse con tu cartera o tu móvil. Hay varios grupos mafiosos organizados que peinan zonas de playas y donde haya aglomeraciones. Son un peligro constante e incluso en Ibiza se han mostrado agresivos y violentos a veces. Solo basta leer la prensa durante todo el verano.
Usan otras técnicas, como limpiarte una mancha (inexistente) o preguntarte por una calle, mientras se aproximan y te dan un abrazo para sacarte alguna joya del cuello. O pretenden venderte una rosa, ponerte una pulsera (que te intentarán cobrar), o cualquier otra maniobra de aproximación. Los veranos, además, facilitan los robos con fuerza a turistas ebrios.